miércoles
dañada eternidad
Y, llévame al lugar donde quiera tu piel.
Al mismo terreno donde despojar las carnes
y succionar el veneno de tu corazón.
Derríteme como hielo al roce del whisky,
como si quisiera destronar al Sol y ponerte
a ti mi luna.
Desenmascaremos las nubes que oscurecen
los días de madrugones desesperados.
Donde tan solo queden las ganas de olvidar
el pasado.
Redúceme a cenizas cuando tiemble al encontrarme
con tu mirada.
Árdeme como si de puro infierno se tratara, y
mis manos envueltas en rojo de hierro vivo.
Distrae los quehaceres de los largos días,
Los embriagadores sonidos del desencanto,
los fortuitos menesteres de días grises
y la eternidad dañada tras hablar del tiempo
De un tiempo atrás, de otro delante y de
mis minutos guardados para besar tu piel