Un te quiero sin prisas
Un azul perfecto
Un invierno sostenido
Y un eterno vacío
Caben en la razón veranos eternos sin menesteres preciados,
lugares inacabados como piezas musicales de autores olvidados.
Un círculo inacabado
Un completo incompleto
Una nube solitaria
Y un velero de blanco nuclear
Contar granos de arena y copos de nieve, sumar restas al tiempo y acabar mojado dentro de un océano perfecto.
Dar vueltas en espiral
Salir a beber agua del mar
Morir atragantado por ramas de olivo
Y olvidar que el recuerdo es lo único que nos queda
Alumbrar a un ciego para mejorarle las ideas, y decirle que el viento y el
agua continúan siendo del mismo color que los sueños.
Gritar notas de compases sin ritmo
Recordar las mejores citas de aquel libro
Revolver en la caja de los recuerdos caducados
Y admirar como el tiempo borra las huellas
Sobornar al más duro poder que cargamos sobre los hombros
para escuchar un trocito de libertad.
Mirar atrás
Seguir hacia delante, sin llegar muy lejos
Alargar un instante
Y tocar mentiras reales...