lunes

Donde nacen las nubes.


Hoy he tratado de distinguir entre el azul del cielo y el del mar.
Entre mil mentiras sinceras y verdades silenciosas.
La diferencia entre el caminar cuando hay prisa, y el correr sin más.
Entre el respirar y el quedarte sin aire.
Entre el espacio y el tiempo.
Entre el Sol y la simple luz.
La diferencia entre sonreír y reír, y entre vivir y habitar la vida.
Pero, la verdadera realidad se ha antojado cuando la clave está en que, es mejor buscar las similitudes a perderse entre las diferencias.
Y hoy, el más completo vacío se ha llenado de un aire puro y salado, con restos de brisa cargada de arena húmeda pero cálida, por los rayos de luz que el rey Sol le ha regalado.
Tal día como hoy, el más profundo de los sentimientos ha madurado y ha perforado la mitad del ser que yacía entero y fuerte.
Hoy, más que admirar el tiempo, no hay más que destacar el lugar donde nacen las nubes y admirar la fragilidad de la vida. No hay más que buscar la felicidad en los lugares más inhóspitos de la naturaleza por ahora intocables y puros.
Porque, las cientos de preguntas formuladas al día dejan esos eternos sabores amargos al no encontrar respuestas, y de nuevo más preguntas que se responden con otra infinitud de preguntas más.