maldigo los días que corren a una velocidad que asusta.
Y tengo miedo, miedo a perderme dentro de esta enormidad, miedo a no saber y miedo a no poder.
Y retomo el silencio, y callo de nuevo por no saber que decir cuando anhelas todo y debes comenzar otro camino que recuerdas haber dado en muchas otras ocasiones. Y no logro dejar de sentir esa presión eterna en el pecho que deja un sabor inconformista porque dentro de la nada todo es perfecto y presenta todo lo que una vez ansiabas de una manera ilógica.
Pero, me pierdo sin aquello que con un esfuerzo sobrenatural se convirtió en un todo con sentido, con fines que llenaban todo lo vacío.
De nuevo, un fin, sin esperas.