domingo





Hace ya 10 años y algún que otro mes dese que cayó en mis manos un libro que, al principio tratado como cualquier otro en aquella época, decidí amontonarlo en mi mesa con todos los demás libros que deboraba.En el comienzo de su lectura me invadió un sentimiento infantil de gran aprobación debido a la cantidad de elementos mágicos, prácticamente el libro en sí era mágico, lo noté desde el principio y fue aquello lo que permitió a mi mente redibujar una mayor imaginación de la ya adquirida, fue el momento, el lugar, y el libro, lo que permitió crear en mi persona un cambio, un pensamiento, una opinión, acababa de encontrar mi obsesión por leer, mi libro predilecto, mi principio y diez años después continúa haciéndolo, ha llenado mi ser de nervios por la espera de la llegada de un libro más hasta su fin. Hace dos años acabó y en mi continúa esa luz que recuerda todo.
Admiro la mente, la vida y a ella en sí por ser la escritora, la máxima creadora de lo que ha sido el gran hallazgo de mi vida.